¿Quieres cambiar el mundo?

empieza por cambiar tú...

El aikido es una excelente herramienta para conseguirlo ¿cómo? con disciplina, esfuerzo y mucha paciencia.

Todos tenemos un espíritu que puede ser refinado, un cuerpo que puede ser entrenado en cierta manera, un sendero conveniente para seguir. Estás aquí con el solo propósito de darte cuenta de tu divinidad interior y manifestar tu iluminación innata. Alimenta la paz en tu propia vida y luego aplica el arte a todo lo que encuentres.
Morihei Ueshiba-fundador del aikido-

O-Sensei demostrando irimi O-Sensei enseñando aikido
O-Sensei Morihei Ueshiba - fundador del aikido

Fundamentos

  • Naturalidad en la postura. Desde la verticalidad estudiamos en profundidad la forma de desplazarnos. Ponemos atención en no golpear el suelo con el talón a cada paso, procuramos trasladar el peso de un apoyo al siguiente manteniendo una transferencia contínua y eficiente.
  • Mirar a lo lejos. Igual que si contempláramos un paisaje, no mirando nada en particular lo percibimos todo.
  • Movimiento contínuo. De manera sutil, casi imperceptible, estamos ya en movimiento cuando llega el ataque, no utilizamos guardias posturales para esperar, la guardia es la atención.
  • Esgrima tradicional. Nos aporta la táctica, la postura y la técnica que aplicamos estando desarmados. En el aikido se combina el sable, con el bastón y la daga.
  • Tocar es controlar. Las piernas son el motor, los brazos la transmisión, giramos alrededor de un eje y desplazamos un centro como un todo, como una unidad. La finalidad del aikido no es dañar, de hecho solemos decir que si necesitas más que la fuerza de un dedo, es que tienes un error, lo que hace es controlar el esqueleto y dirigir la mente.
  • Evolucionar es cambiar. Aprender algo nos hace distintos. Lo que intentamos es que cualquier cambio sea para mejorar. En este sentido debemos tener muy presente que repetir algo incorrecto nunca lo convertirá en correcto, al contrario, será un vício cada vez más difícil de corregir. Por eso decimos: empieza bien y será fácil.

O-Sensei después de cortar Awase, la fusión La guardia sin guardia
La forma viene del sable, cuerpo natural, mirada lejana, la guardia sin guardia

Desde el inicio, el aikido se practica interactuando con otras personas durante toda la sesión. Por eso es importante la actitud y ser capaz de demostrar empatía, porque no es un servicio a la carta que podemos variar cuando algo no nos apetece, es un trabajo colaborativo donde compartimos objetivos y nos apoyamos mútuamente ¡todos somos importantes!.

Nada motiva más a un profesor que un practicante experto pida estudiar con él, porque eso supone que valora su trabajo desde el conocimiento y no solo desde la ilusión del principiante. Del mismo modo, nada resulta más frustrante que enseñar a quien no quiere aprender, es como tener un restaurante y atender a un cliente que llega con su comida ya preparada de casa y que tan solo pide una bebida fresca para acompañarla en una buena mesa.

En nuestras clases no hay competición, no se exige asistencia mínima, ni es obligatorio pasar exámenes. La parte técnica depende de tus aptitudes y dedicación. Los grados de nivel no se regalan por antigüedad, tampoco son obligatorios, pero si los quieres tendrás que ganarlos. Disfruta de la experiencia, vive el proceso, sigue el camino y no olvides que trabajamos juntos para mejorar.

O-Sensei regando flores
Cuando me muevo, ¡eso es aikido! Morihei Ueshiba